Volver a la caverna, tras ver la luz...

Un mundo no apto para el entendimiento...

La niña de rubí.

La niña de rubí

Atención: no apto para seres extremadamente sensibles =) (solo extremadamente dije ¬¬)

Mamá era la estrella, Sofía el planeta más cercano con su gato como luna, Raúl era un planeta grande y gaseoso, papá el anillos de asteroides que rodeaba todo… y yo… y yo era un agujero negro que quería absorber y destruirlo todo, ¿Por qué? porque nunca quisieron que fuera parte de ellos ni aceptaron que yo fuera distinta.
Extrañamente lo recuerdo casi todo. Recuerdo esos momentos en que obligada acompañaba a papá a la ferretería para conseguir clavos y barras de silicona; la gente me ignoraba, así de simple… como si en mi lugar hubiera nada, el vacío absoluto, incluso me empujaban y pisaban sin advertir mi presencia. Graciosas caras ponían al darse cuenta que yo era “algo” y miraban a mi padre buscando el perdón, pero este nunca se dio cuenta de lo que me sucedía. Sentada a veces en un columpio de un parque cercano, parecía que la gente pensaba que balanceaba solo, miraban extrañados mi cuerpo unos segundos y retomaban su vida.
Raúl, dos años mayor que yo, se limitaba a decirme “a comer hermana, a dormir hermana, cállate Valentina.”, el que yo hubiera nacido no afectaba en nada su vida, como tampoco la de Sofía, quien prácticamente era de otra galaxia, y si alguna vez se dio cuenta de que existía era porque interrumpía su estudio.


Un mart
es por la noche volví del parque, esperé que todos durmieran, caminé hacia el almacén del patio trasero asegurándome de no hacer ruido, tomé un punzón que papá usaba y lo enterré profundamente en el palto… práctica suficiente para que, una semana después, toda mi familia amaneciera muerta. No lloré, no temblé, recuerdo haberme lavado con asco la sangre que se suponía que compartía en mis venas, una sangre verde y espesa que, por más que me he restregado, aún no sale.
El resto de la historia es perfectamente predecible: La ama de llaves dio aviso a la policía de un homicidio múltiple ocurrido mientras dormíamos y que yo había sido la única sobreviviente; en lo oficial se atrapó a un violador conocido del sector y se le culpó por los hechos, ni siquiera se necesitó una toma de muestras, bastó una declaración firmada a puños... ¿Quién culparía de tal cosa a una niña de diez años? Seis meses después, tras una pésima estancia en la casa de mis abuelos maternos, me derivaron a un hogar de menores bajo la tutela de la monja Begoña.


En total éramos doce: el chino, el chico, el pelao’, pipe, Ana, cote, coni, fabri, Ricardo Jacqueline, la gorda y yo, la vale; Veníamos de mundos diferentes pero compartíamos el ser incomprendidos; siempre tratábamos de escapar pero ninguno quería hacerlo en realidad, era como un pasatiempo más. A las seis de la tarde nos daban el vasito con unas pastillas insípidas y nos revisaban la boca a la fuerza para asegurarse que hicieran efecto… hasta que, tras una semana especialmente tensa, Ricardo nos dejó. Su rostro azul nos dio a entender cuánto luchó por respirar esa noche –aunque no fue gran cosa si apenas tenía fuerza-, ficha forense: Asma crónica.
Ana fue encontrada ahogada en su bañera; pipe con unas marcas de alambre delgado en su cuello; el pelao’ con la mandíbula rota contra una cuneta; la gord
a, amordazada, con lápices en sus ojos y boca; y, por último, Jacqueline con una perforación en el corazón… mi especialidad.

No hay que ser genio ni pasar seis años en la academia para relacionar hechos y darse cuenta del culpable de esas travesuras. Me llevaron esposada a la clínica psiquiátrica que es donde me encuentro actualmente... si algo he aprendido en esta loca vida es a escribir; a veces relato muertes pasadas, otras, muertes futuras… ahora mismo podría relatarte c
ómo le acabo de inyectar aire en la yugular a la enfermera, produciéndole una coagulación interna, ¿Pero para qué embarrarte el apetito?, quizás te preguntes: “¿Pero por qué? ¿Qué te han hecho?” y la respuesta no te dejará tranquilo… me han mirado como bicho raro, me han pisado y empujado sin pedir perdón, me han tratado como un adorno feo de la habitación… No me miran a los ojos porque temen ver en mí la persona que en verdad han evitado ser; te pediría que me mirases a los ojos, y entiendo lo absurdo que es, pero… ¿Has sentido ganas de enterrar ese cuchillo en la espalda de alguien por algo sin importancia para el mundo, pero trascendental para ti?, piénsalo nuevamente y quizás cuando no veas y pises a esa niña, de la mano de su padre, le pidas perdón, perdón por no haber tenido más cuidado… perdón como me lo deberías pedir a mí.
Paulo Gómez A.

4 Epilépticos:

ma til de dijo...

Primero: Estás muy, muy loco, no importa lo que diga la Francisca al respecto xD
Y del cuento, bueno, ya sabes lo que leí, pero soy de procesador leeento... te comunicaré mis opiniones algún día ;)

11 de octubre de 2009 a las 19:47  
Francisca dijo...

Yo solo digo la verdad: K ta sun pokito lokito, pero que eres muy inteligente... Además todos los genios creativos son uin pokito lokos o no? Yo te amo asiii muxisimo, mientras eso sea solo un cuento XD
Y además... esto t deja una enseñanza! Te amo bebeeeee

11 de octubre de 2009 a las 20:01  
Anónimo dijo...

jajaj! me encantó! por hombres como esos... existen mujeres paranoicas como yo... por suerte vivo en el campo... quizá algun dia conozcas a una q no se transforme en zombie
=)


Caótica*

28 de agosto de 2011 a las 2:56  
Anónimo dijo...

ahora sí... dulces delirios del inconciente... del subconciente?... el día en que asesine a alguien no te miraré a los ojos, tenlo por seguro,saludos señor :)


Caótica*

28 de agosto de 2011 a las 3:11